¿Compromiso VS productividad? o ¿Compromiso + productividad?

09/16/2019

Mucho hemos hablado y escuchado sobre estos dos términos: compromiso y productividad, incluso, hemos coincidido en muchas ocasiones que a mayor compromiso mayor productividad, sin embargo, las empresas deben tener claridad en la fina línea que divide a estos conceptos para poder lograr esa fórmula que tanto les gusta. 

Stephen Robbins en su libro “la administración en el mundo de hoy”, define el compromiso como “un estado en el cual un colaborador se identifica con una organización en particular, sus metas y deseos, para mantener la pertenencia a la organización”.

Para desenredar esta pita y ver más claro el paisaje pongamos un ejemplo: un colaborador puede ser muy puntual en sus reuniones de trabajo, aportar ideas, ser muy eficiente y tener siempre las respuestas a nuestras preguntas (es muy productivo), pero al mismo tiempo, este colaborador no cuestiona en las reuniones, no se relaciona con sus compañeros y se dedica únicamente a hacer lo que le corresponde sin pensar en los demás: esto demuestra  la falta de compromiso. 

Este ejemplo nos deja claro que la productividad no siempre significa compromiso y que aunque sí se tendrá éxito (por ser más productivos), digamos que es una productividad con éxito a largo plazo porque la falta de compromiso impide que las cosas se den de manera más ágil. Según un reciente estudio de Gallup, “los colaboradores que están comprometidos con su trabajo tienen un 27% más de posibilidades de realizar un trabajo excelente” ¿por qué? porque el compromiso va más allá de cumplir un check list, el compromiso es ponerse la camiseta, aportar nuevas ideas, corregir en corto plazo, exponer nuevas formas de hacer las cosas y relacionarse con los demás. 

“Los equipos con compromiso de los colaboradores son un 21% más productivos” indica también este estudio, pero que no se nos olvide que los dos términos deben tener relación y que cuando los colaboradores son muy productivos, también deben demostrar su grado de compromiso (con su equipo y con su empresa).

¿Cuál es la clave para que esta fórmula mágica funcione? cuando se tiene un propósito y unos pilares claros, a las organizaciones les queda más sencillo aumentar el compromiso (y por ende la productividad). Hemos insistido en la importancia de gestionar la cultura, pero no porque está de moda, sino porque los lugares de trabajo deben estar pensados en pro de las personas que finalmente son quienes ayudan a cumplir el reto estratégico. 

Para ser más claro: cuando una empresa gestiona de manera intencionada la cultura, promueve las relaciones, la comunicación, el trabajo en equipo y las buenas relaciones, es una empresa que genera una experiencia para sus colaboradores y por ende, el compromiso se da de forma natural (y ya sabemos qué pasa cuando esto sucede). 

Si queremos poner este tema en cifras estratégicas, Harvard Bussines Review menciona que “el compromiso también aumenta los niveles de autonomía, pues los colaboradores altamente implicados reflejan un nivel de autonomía del 88%, mientras que el porcentaje cae hasta el 14% para aquellos que se encuentran fuertemente desmotivados”, por otro lado, los clientes “recomiendan un 12% a aquellas compañías que registran altos niveles de compromiso laboral, ya que los consumidores se sienten mejor atendidos por parte de los empleados y reflejan su satisfacción en fidelidad hacia la marca y recomendación de sus productos y servicios”. 

En cuanto a la rotación del personal “las organizaciones que cuentan con equipos de trabajo comprometidos tienen una tasa de retención del talento superior en un 87% y los colaboradores son cuatro veces menos propensos a dejar la empresa”. 

Para concluir, las empresas deben entender la importancia de generar espacios de trabajo adecuados (con una cultura clara y unos principios compartidos) para que los colaboradores se adapten a su cultura y se sientan comprometidos con ella, porque finalmente, no debemos enfrentar al compromiso con la productividad, sino que debemos verlo como una fórmula necesaria para cumplir el reto estratégico. 

#CarameloEsCooltura