De animales a dioses… a la cultura

02/17/2020

Cuando hablamos de cultura, muchos pensarán que es un tema actual, de tendencia y que en los últimos años ha estado como prioridad en las agendas de los líderes de las organizaciones. Sí, esto es cierto… pero también es cierto que lo que hoy vivimos dentro de las compañías, viene marcado de cómo se comportaban nuestros antepasados.

El libro De animales a dioses, hace un recuento de la evolución y plantea varias hipótesis. Lo interesante del libro es que desde esta historia y desde la mirada antropológica, nos explica varios fenómenos que hoy lo podemos aplicar a lo organizacional.

Les quiero compartir 2 cosas que aprendí, y me llamaron la atención desde la antropología y la cultura.

Hagámoslo por medio de un juego:

¿Qué tiene que ver un chimpancé con el liderazgo? 

Pues aquí la respuesta y la visión desde el libro y sus investigaciones, que cuando lo llevo a la vida real, me emociona ver que la naturaleza es sabia.

El miembro dominante de los chimpancé se llama “macho alfa”. ¿Cuál es el rol del macho alfa? Esforzarse por mantener la armonía social dentro de su tropilla. Cuando 2 individuos luchan, interviene y detiene la violencia. 

Un macho alfa, se gana su posición, no porque sea el más fuerte físicamente, sino porque lidera una coalición grande y estable. Los miembros de una coalición pasan más tiempo juntos, comparten comida y se ayudan unos a otros en tiempos de dificultades. 

Para que funcione, todos los miembros de un grupo se deben conocer entre sí íntimamente. Dos chimpancés que nunca se han visto, que nunca han luchado y nunca se han acicalado mutuamente, no sabrán si pueden confiar el uno en el otro.

Pues toda esta historia de los chimpancés y desde sus comportamientos instintivos, a mi, particularmente, se me parece mucho a lo que hoy vivimos como liderazgo dentro de las organizaciones, y cómo esto impacta en la cultura.

Este ejemplo nos habla de la importancia de líderes que logran coaliciones (equipos) cohesionados, estables, que en su día a día, encuentran importancia en compartir espacios, conversaciones entre sí, y que a partir de esto, es que se forman grandes lazos de confianza, que los llevarán juntos a librar cualquier batalla organizacional, también mostrándonos que la admiración y el reconocerse juega un papel vital en el fortalecimiento de estas relaciones. 

El segundo elemento que me pareció mágico, y que no es gratuito que hoy hablemos de la importancia de tener un propósito, un para qué en las organizaciones cobra valor.

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¿Sabes cuál es el número máximo del tamaño natural de un grupo?

Ese número máximo está alrededor de 150 individuos; ya que desde la investigación sociológica se ha detectado que ese es el número donde las personas pueden interactuar y conocerse “íntimamente”. Ellos afirman que cuando el grupo se hace demasiado grande, su orden social se desestabiliza y se empieza a segmentar. 

Y entonces ¿qué pasa en las organizaciones donde hay mayor número de personas? 

El secreto nace de la ficción… ¡así es! Un gran número de extraños pueden cooperar con éxito si tienen mitos comunes, que existen en la imaginación colectiva de la gente, y así explican la existencia de estados e iglesias, que de no tener esto, no hubieran sido viables.

¿Ya me entienden por qué lo comparo con el poder que tiene un propósito organizacional? 

Aunque considero que el propósito, el para qué estamos trabajando en dicha organización, más allá de un trabajo y de cumplir, si debe ser real y que su impacto se pueda medir, lo podemos comparar con ese “mito” para llevar a todos los empleados a creer en algo, y así caminar juntos hacia ese propósito común, alineados bajo una visión y todos con un mismo objetivo.

Voy por la mitad del libro… espero encontrar muchas más cosas maravillosas en este recorrido antropológico.

Si tú ya te lo leíste, ¿qué descubrimientos nos quisieras compartir?

Yo solo sé que pase de animales a dioses, a la cultura.

#CarameloEsCooltura