El desafío de trabajar en modo líquido

02/03/2020

Hoy queremos hablar de la fluidez, el cambio permanente y la capacidad de adaptación; los cuales son términos que acuñó el sociólogo polaco Zygmunt Bauman para hablar de la sociedad líquida. Y es que para sobrevivir en los actuales entornos cambiantes, inciertos, volátiles y ambiguos las personas necesitan contar con competencias que permitan adaptarse y reaccionar de manera ágil y flexible.

El ser humano en la medida de lo posible intenta evitar el cambio. Lo desconocido genera temor, desconfianza, inseguridad; sin embargo, las organizaciones líquidas logran adaptarse a las necesidades del mercado de manera ágil y práctica. Quienes trabajan bajo la modalidad líquida están acostumbrados a los cambios en las estructuras, organigramas, trabajan con equipos diversos, comienzan y terminan proyectos en tiempos reducidos, gestionan la incertidumbre de la mejor manera posible para lograr escalar proyectos.

En Caramelo estamos convencidos que una de las principales competencias a destacar del trabajo en modo líquido es la cooperación; la interacción entre las diferentes personas, equipos, departamentos y roles es mucho más intensa que en los modelos tradicionales de trabajo jerárquicos y burocráticos; ya que el empoderamiento, la autonomía y la contribución de cada rol a un único propósito enriquece el resultado en tiempos cortos.

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¿Cómo son las personas que trabajan en modo líquido?

Estamos hablando de profesionales digitales, colaboradores que se enfocan en el cumplimiento de objetivos, aceptan el cambio, aprenden de los errores, resaltan y valoran el conocimiento de los integrantes del equipo; en sí son personas que se adaptan a las necesidades del proyecto como los líquidos se adaptan a sus envases o a los diferentes estados químicos. 

Para hablar entonces de fluidez, cambio permanente y la capacidad de adaptación es necesario dejar atrás estos viejos modelos y ocuparse de cultivar metodologías y procesos de agilismo que no son otra cosa que poner al cliente en el centro de las estrategias, patrocinar el feedback, delegar y ceder protagonismo, empoderar líderes, trabajar intensamente en la comunicación y la interacción, reducir la interpretación, promover sinergias de trabajo y estilos de liderazgo que inspiren. 

Confiamos en la importancia de las personas y de cómo cada una aporta sus capacidades y destrezas en función del proyecto. Todos somos clave en la gestión del cambio, de la correcta alineación con la estrategia depende la capacidad de movilizar el sistema.

Vale la pena preguntarse:

  • ¿Cómo estoy gestionando la incertidumbre que generan los cambios en mi organización?
  • ¿Promuevo desde la estrategia la cooperación entre roles, equipos y/o departamentos?
  • ¿Estoy permitiéndole a mi equipo de trabajo el empoderamiento y ganar autonomía o me resisto a delegar y ceder el poder?

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