El reto de la creatividad y disrupción en áreas de talento humano

03/13/2018

Hay una realidad en las empresas, y es que cuando se habla de comunicación y engagement, mercadeo es el rey. Durante años hemos visto como en mercadeo los presupuestos de inversión son altos, los estándares desde lo estético y la fuerza del mensaje se cuidan y buscan coherencia entre lo que dicen de la marca y la experiencia del consumidor. Y ni hablar de la creatividad y la disrupción.

Mi pregunta ahora es, sí las compañías están conformadas por personas, y estas personas son quienes ayudan a construir esa marca y/o producto… ¿no es igual de importante invertir en ellas con tanta convicción, coherencia y potencia?

Hoy en día, nos encontramos con áreas de gestión humana que la potencia del fondo no la conjugan con la potencia que tiene la forma. El fondo, el contenido y las estrategias diseñadas para transformar la cultura de las organizaciones es sumamente importante y damos por sentado que siempre esté. Pero algunas áreas de gestión humana descuidan el poder del mensaje, de la comunicación, y cuando se trata de la ejecución y de posicionar la cultura de su compañía, pierden fuerza y se quedan en iniciativas que no conectan ni inspiran.

Para inspirar hay que conocer quienes conforman la empresa (al igual que mercadeo conoce al derecho y al revés su consumidor), saber qué los mueve y entregarles el propósito por el cuál están allí sentados todos los días. Esta inspiración no se logra con una cartelera, ni con una e-card. Esta inspiración debe estar anclada en lo que queremos lograr y hacia dónde vamos (la estrategia corporativa) y basado en esto, encontrar el mensaje perfecto con un despliegue que involucre una experiencia… es algo más que una simple frase.

Desde mercadeo nos cuentan que para que una persona posicione la marca en la mente y en el corazón, debemos usar los 5 sentidos para conectarlos. Hay que tener frecuencia y largo aliento para lograr posicionar la marca.

Y entonces,  ¿por qué no hacemos esto mismo cuándo queremos posicionar nuestra cultura con los colaboradores? ¿Por qué lo minimizamos y no le damos la relevancia que se debe? Recordemos que una marca se construye desde adentro hacia fuera, y si tus colaboradores no sienten la compañía y/o marca como suya, ¿cómo vamos a pretender que los consumidores si lo hagan?

Este es un llamado a todos los que estamos en áreas de gestión humana y transformación cultural para replantearnos el poder de conectar e inspirar; y a los líderes de las organizaciones para que alineemos las expectativas y le demos la relevancia necesaria para que el equipo se preocupe de conectar e inspirar de una forma genuina y potente a toda la organización… por que ellos serán sus primeros embajadores de marca.