¿El secreto?: la gente

12/04/2018

Cuando nos preguntamos por qué empresas como Apple, Lego, Disney, Samsung y Ferrari se han convertido en exitosas, tenemos muchas opciones de respuestas, pero la más importante y, quizá, la más acertada, es: por su gente.

Las grandes empresas son “grandes” por las personas que trabajan allí, porque son estas las que hacen posible unir cada pieza, cumplir cada proceso y cuidar cada detalle, para que los productos o servicios que se ofrezcan sean de la mejor calidad.

9 de cada 10 directivos considera que la tercera clave del éxito -después de desarrollar el liderazgo y una cultura de empresa fuerte- es aumentar la motivación y el interés de los empleados por la empresa para la cual trabajan.

No es un secreto que los colaboradores felices hacen clientes felices, y la felicidad no se basa en incentivos económicos, tardes libres o fiestas cada semana; el secreto está en el equipo de trabajo y la capacidad que este tiene para ser más creativo, comprometido e innovador en su día a día.

“La felicidad debe ser un esfuerzo tanto de la empresa como del empleado. La organización provee el entorno, pero no hace a nadie feliz”.

Según la consultora Frog, las organizaciones más exitosas del mundo promueven tres tipos de creencias: las primeras son aquellas centradas en el usuario, como la empatía, el “storytelling”, el sentido de pertenencia, la autenticidad y la vulnerabilidad; el segundo grupo se orienta al sentido de respuesta y se compone de libertad, gratitud, generosidad, curiosidad y perseverancia; finalmente, el tercer grupo, llamado “los ambidiestros”, se enfoca en la innovación sin perder de vista la operación, promoviendo las creencias del fracaso temprano, la apertura, el optimismo y el cuestionamiento del status quo.**

Sean cuales sean las creencias de tu organización, es importante alinearlas con el propósito y compartir este con todos tus colaboradores; no se trata de crear el “happy planet”, sino de generar ambientes de trabajo productivos e innovadores para todos los que hacen parte del proceso. Y nunca olvides algo: el logro, o la cifra, importa tanto como la persona que generó el resultado.

**Revista Dinero