Growth Mindset ¿tendrá que ver con la resistencia al cambio?

07/31/2019

Hace un mes, tuvimos la oportunidad de vivir una experiencia que nos acerca a cómo otras personas y empresas viven y gestionan la cultura organizacional. Caramelo Escaso invitó a sus clientes al Cooltour 2019, una semana en San Francisco, donde asistimos al Culture Summit y visitamos 5 empresas para conocer, entender y replicar buenas prácticas alrededor del tema que nos apasiona.

Les iremos compartiendo aprendizajes y tendencias, pero quiero aprovechar este artículo para hablar de un concepto que fue tema común de muchos speakers, y que personalmente, me parece que nos hace dar un giro, cuando en la organización empecemos a hablar de resistencia al cambio.

Este concepto es Growth Mindset, en español lo podríamos traducir como mentalidad de crecimiento. Este término lo desarrolla Carol Dweck, una de las investigadoras más brillantes en el campo de la motivación y profesora de psicología en la universidad de Standford. Ella llegó a la conclusión que las personas con mentalidad de crecimiento tienen más éxito en todos los aspectos de la vida y viven con menos estrés.

Las personas con mentalidad de crecimiento piensan que el talento y las habilidades son algo que cada uno las puede desarrollar, no son fijas. Es decir, que las personas que son buenas en algo lo son porque trabajan esa habilidad y las que no lo son simplemente no han desarrollado ese talento. Con esto, se tiene una visión dónde las personas sí tienen el control sobre sus habilidades. En deportes creo que nos han contado muchas historias sobre este tipo de atletas, que desde su talento innato no eran brillantes, pero que gracias a su disciplina y la creencia de que podían mejorar, han sido grandes.  Y también hemos conocido historias así de líderes de compañías.

Carol Dweck afirma: “La mentalidad de crecimiento tiene la intención de ayudar a cerrar las brechas de logros, no de ocultarlas. Se trata de decir la verdad sobre los logros actuales y luego, juntos, hacer algo al respecto, ayudarlo a ser más inteligente”.

Desde esta óptica, una persona con mentalidad de crecimiento entiende que el esfuerzo es útil y es parte del proceso de aprendizaje; les gustan los retos ya que para ellos es una oportunidad de mejora. Además, tienen la capacidad de persistir en su objetivo; los errores son una oportunidad para aprender y mejorar; y las críticas constructivas son escuchadas, valoradas y las usan como parte de su aprendizaje.

Entendiendo el fondo de esta mentalidad, veo que la podemos conectar con nuestra famosa frase, que muchas veces usamos: las personas son (o a veces somos) resistentes al cambio, no se adaptan, no tienen flexibilidad. Esto me hace abrir una hipótesis en la cual veo total conexión entre tener una mentalidad fija y ser resistente al cambio, o por el contrario, tener una mentalidad de crecimiento y estar abierto a los retos que nos vaya imponiendo el día a día. ¿Será que en nuestras compañías debemos primero identificar quiénes tienen mentalidad de crecimiento?… seguramente son los mismos que siguen buscando retos y que aprender se vuelve su motivación, y que cuando los invitamos a una transformación, son los primeros en la fila, así sepan que el camino de esa transformación pueda ser difícil.

La buena noticia es que se puede trabajar sobre una mentalidad fija y convertirla en una de crecimiento. La mejor manera de lograrlo es mediante la práctica. Actuar, dar pequeños pasos, e ir cambiando las creencias sobre uno mismo. Las acciones diarias son las que van cambiando la percepción de uno. 

Les quería compartir esta reflexión, para que todos experimentemos y veamos si, analizando la resistencia al cambio en las organizaciones desde esta óptica, somos capaces de movilizarlas hacia la capacidad de adaptación, flexibilidad y crecimiento.

#CarameloEsCooltura