Hablemos del “dolor de cabeza” en las empresas: los millennials

08/21/2019

Últimamente han sido muchos los artículos que he leído y los comentarios que he escuchado sobre los “millennials”, esa generación que nació entre 1980 y 1995 y que se ha convertido en un dolor de cabeza para muchos.

Según la mayoría de artículos y personas, los “millennials” somos una generación que no quiere trabajar pero si quiere tener plata, que queremos viajar y publicar fotos en redes sociales, que queremos pertenecer a una gran empresa pero sin cumplir las reglas de juego, que queremos ayudar al planeta y dejar una huella en el mundo. 

También nos han llamado la “generación impaciente” porque queremos todo de inmediato, somos multitasking, individualistas, preocupados de las metas particulares y el reconocimiento en sociedad no por años de experiencia sino por el trabajo logrado. La felicidad y la diversión está por encima de todo y somos “multipantallas e hiperconectados”. 

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A todo esto le debemos sumar que “tenemos problemas para encontrar un empleo fijo”, “y aún vivimos con nuestros padres” y como si fuera poco “tenemos problemas de identidad” y por esto nos cuesta tanto adaptarnos. 

Este es el discurso del día a día en las organizaciones y las quejas constantes en redes sociales: en resumidas cuentas “los millennials no queremos hacer nada y nos gusta todo regalado” y con este perfil, las empresas ya no saben qué hacer para “darnos gusto” a estas personas que estamos entre los 25 y 39 años.

Pero ¿realmente todo lo que dicen es verdad? la respuesta es sencilla: sí, los “millennials” somos eso y mucho más. Lo siento si los decepcioné con esta respuesta, pero es cierto y aunque me he desgastado mucho en defender a mi generación, lo cierto es que todo lo que dicen de nosotros es verdad. 

Y es aquí donde la historia cambia un poco, porque quiero decirles que esto no es cuestión de la Generación Y, sino que ha sido una constante de todas las generaciones.

Cada generación ha tenido sus pro y sus contras, su lado positivo y negativo y a cada una de ellas nos hemos tenido que adaptar. Las empresas de hoy no son las mismas de hace 100 años, pero en todos sus años de experiencia han tenido que reinventarse según las generaciones que han tenido y aún así después de tanto tiempo seguimos un proceso de transformación y adaptación. 

Los millennials sí vinimos a querer cambiar el mundo (así como lo hicieron los “niños de la posguerra”, la Generación X y lo harán los de la Generación Z); vinimos a demostrar que es posible tener un equilibrio entre la vida laboral y la vida personal, vinimos a cambiar el paradigma que planteaba que estar más horas en la oficina significa ser más productivos, vinimos a demostrar que sí se puede trabajar por un propósito y que no estamos dispuestos a quedarnos en un lugar donde no valoran nuestro trabajo o donde no podemos alzar la mano para sugerir cambios. 

Sí, sí queremos ganar plata para irnos de vacaciones y por esto buscamos empresas que nos permitan trabajar y crecer profesionalmente, sí queremos tiempo para nosotros mismos y por esto buscamos empresas flexibles que entiendan que somos seres humanos y no máquinas, sí queremos que algunas reglas del juego se cambien pero aún así las respetamos y queremos hacer todo esto a la misma vez que defendemos causas ambientales o estudiamos una maestría por internet. 

Sí somos multitasking y queremos ayudar al planeta, por esto nos hemos vuelto emprendedores y hemos creado empresas con propósito, sí queremos reconocimiento por nuestro trabajo a pesar de no tener la experiencia y por esto nos gusta aportar ideas nuevas y no tenemos miedo a equivocarnos, sí queremos divertirnos en el trabajo, sí queremos comernos al mundo pero sobre todo, queremos dar lo mejor y queremos empresas que valoren nuestro talento.

A pesar de la “mala imagen” que tenemos, cabe recordar que los millennials tenemos mucho que aportar, pues la disrupción potencia la innovación, el crecimiento y la agilidad para adaptarse a nuevas tendencias que benefician a las organizaciones. 

Por esto considero que el problema no está en la generación, sino en las empresas que les cuesta aceptar el cambio y como si fuera poco, el problema no está en la generación sino en las personas que no aceptan nuevas formas de hacer las cosas. 

En Colombia los millennials “son la cuarta parte de la población” y ante las cifras no nos podemos resistir, pues según un estudio de la Universidad Eafit, se estima que 30% de la fuerza laboral en el mundo es millennial y en poco tiempo esta cifra aumentará hasta el 75%. 

“Es tiempo de que las empresas devuelvan el sentido al lugar de trabajo y la identidad humana al trabajador”, por esto la invitación es a aceptar las características de cada generación y aprovechar su potencial para hacer cosas diferentes, porque aunque se quieran resistir al cambio, estos millennials no durarán mucho por la simple razón que ya nos estamos preparando para la nueva fuerza laboral: la Generación Z.

#CarameloEsCooltura