La revolución de las comunicaciones internas

10/12/2018

Hay una realidad y es que estamos en un momento de cambio, de transformación, de inventarnos cada vez más rápido soluciones para hacer las cosas de una forma diferente. Y si lo vemos por el lado positivo es muy emocionante, porque nos abre la posibilidad de explorar nuevos caminos, de reinventarnos, de ser ágiles, de conectarnos con nuestros usuarios y clientes de forma diferente, porque ahora son ellos los protagonistas, de incorporar metodologías nuevas y por consiguiente de cambiar la forma de relacionarnos en las organizaciones.

Y en esa forma de relacionarnos queremos enfocarnos en las comunicaciones internas: la forma como le estamos llegando a nuestros colaboradores y cómo estamos captando su atención.

Como bien nos lo dice Alejandro Formanchuk: “los comunicadores internos estamos perdiendo el monopolio absoluto que solíamos tener sobre la gestión mediática de la comunicación interna. Se nos está acabando cada vez más rápido la gobernabilidad y control que teníamos hasta ahora sobre la elaboración, difusión y permanencia de los mensajes dentro de una organización”.

Un ejemplo: hace unos meses, estábamos trabajando con un cliente que estaba muy preocupado por el hecho de que los principales canales de comunicación interna que utilizaban sus empleados no habían sido creados por la compañía y que, por ende, ellos no tenían ninguna participación ni muchos menos capacidad de gestión sobre esas conversaciones. 

¿Adivinas cuáles eran esos canales? Sí, obvio: un grupo de Whastapp y otro de Facebook.

Básicamente lo que sucedía en esa empresa, al igual que en muchas otras, era que la gente participaba más en esos dos espacios “informales” que, por ejemplo, en la red social interna que había desarrollado la propia empresa. De este modo un par de empleados (sin invertir un centavo, y este detalle no es nada menor) habían creado dos medios de comunicación interna que tenían más impacto y participación que uno que había costado miles y miles de dólares.

El colaborador, que antes se visualizaba como sujeto pasivo, receptor e incluso público, hoy es potencialmente un creador de comunicación, comunidad y transformación interna. Incluso parecen que tienen más poder y más capacidad para captar, retener y fidelizar personas.

Tenemos un gran reto en las organizaciones para atraer la atención de nuestra audiencia, de nuestros colaboradores. Ya no queremos más mensajes por correos, boletines impresos, periódicos mensuales:  queremos una revolución en la forma como contamos todo aquello que nos une como empresa, que nos enorgullece, que nos genera sentido de pertenencia.

Las comunicaciones internas pasaron de ser un área de la compañía para convertirse en el ADN organizacional. No depende de unas cuantas personas sino de todos, sobre todo de los líderes, quienes deben ser los principales comunicadores y así expandir el mensaje de mejor forma a más personas.

Y ojo, es aquí donde encontramos que la innovación tampoco es un área, hay que crear formas diferentes de llegarle a la gente, de enviar los mensajes, de generar impacto, de innovar en la forma de comunicar.

Un buen comienzo es conseguir que todos los colaboradores entiendan que gerenciar su propia comunicación no sólo es una responsabilidad sino una oportunidad, y que es imposible que haya buena comunicación interna si se da una mala comunicación interpersonal.

“Es mejor desarrollar una cultura de la comunicación que solo un puñado de medios”.