Lo que una leyenda del heavy metal me enseñó sobre la fidelidad a una marca

01/28/2019

Hace poco, mientras deambulaba por los contenidos de YouTube, me topé con un video donde Bruce Dickinson, vocalista de la legendaria banda de heavy metal Iron Maiden, se dirigía al público desde un escenario. No, no se trataba del tradicional espacio entre canciones de cualquier concierto de la banda, sino de una charla sobre negocios dirigida a empresarios.

Sí, el rol de vocalista es tan solo uno de los que ha desempeñado Dickinson en su vida; aparte de sus facetas como líder de la banda, piloto de avión, esgrimista, guionista y hasta director de marketing, entre otras, Dickinson también ha demostrado ser un gran empresario, más que eso, un verdadero emprendedor (ej.: cofundador Cardiff Aviation).

Dickinson se refería a su trabajo diario (vocalista de Iron Maiden) destacando la importancia de los fans y la temible posibilidad de que estos llegaran a convertirse, en algún momento, en clientes; ¿por qué temible? Porque para un cliente es fácil retirarse y elegir otra opción cuando así lo cree conveniente, no le cuesta nada dejar de comprar un producto, mientras que con un fan la historia es otra.

Al final de cuentas, en algunos aspectos, una banda es como una marca y se puede ser fiel a esta cuando amamos lo que hace, cuando hay una verdadera conexión con el mundo que nos presenta y cuando su comportamiento nunca nos decepciona. Como fans, puede gustarnos más un álbum que otro de Iron Maiden, pero el hecho de que la banda nunca entregue un trabajo mediocre o carente de integridad, hace que sigamos ahí; ese amor existe de la misma forma por una marca.

Al escuchar a Dickinson, era inevitable pensar en otro tipo de marca: la marca empleadora. La compañía en la que trabajamos también está abriéndonos las puertas a un mundo y si ese mundo genera un vínculo significativo con nosotros, podremos convertirnos en fans de este y todos los comportamientos y actitudes que a diario vivimos en él. Así como podríamos comentar y correr la voz, sobre la forma respetuosa y emotiva en la que Dickinson se dirigió al público en algún concierto de su última gira, podríamos destacar la actitud y las palabras del gerente general de la empresa para anunciar cambios en la estructura de la misma; así como exaltamos la nueva producción de Iron Maiden, podríamos comentarles a otros, con convicción, las bondades de un nuevo producto de la compañía en la que trabajamos, simplemente porque se nos ha hecho parte del proceso que llevó a su creación y estamos conectados con los motivos y las acciones que este involucró.

¿Cuántas veces no nos hemos visto en la situación de promover a cierta banda o artista sin que nadie nos pague por ello?, solo con el fin de que otros sientan lo mismo que nosotros al escuchar su música; esto sucede cuando somos verdaderos fans. Igual pasa con el lugar donde trabajamos: si nuestra experiencia es realmente positiva, nos convertiremos en fans de la empresa y nos nacerá hablar bien de ella, buscando incentivar a otros a considerarla como una opción de trabajo, de la misma manera que le buscamos más adeptos a ese artista que seguimos con fidelidad.

Es aquí donde entran los líderes, los encargados de esculpir la experiencia de los colaboradores de la compañía. Cumplir con lo básico como empleador seguro generará colaboradores satisfechos, pero que, al detectar una oportunidad más interesante, no dudarán en partir. En cambio, establecer principios claros con los que los colaboradores puedan conectarse, y lograr que se vivan en cada momento del día de trabajo, que se cumplan, que no sean un simple afiche en la entrada de la empresa o en la oficina del presidente, generará una experiencia que los marque y que ellos quieran compartir.

Así podremos hablar de una marca empleadora atractiva para los colaboradores, una marca por la que no solo trabajarán, sino en la cual creerán.

Pongámoslo así: un gran líder debería poder lograr que los colaboradores sientan la misma pasión por los éxitos de la compañía que por los éxitos de su banda favorita.