Nunca pensé que la compasión pudiera ser divertida y rentable: y menos que se trabajara en las organizaciones.

01/21/2019

Hace poco, estábamos reunidos en una mesa con varios clientes, hablando de los equipos comerciales y administrativos, y sobre cómo a veces unos sienten que no son entendidos por los otros y viceversa. En medio de la conversación, y como es usual, se empezó a hablar de la empatía.

A partir de esto, un directivo alzó la mano y dijo: “Más que en los zapatos, es ponerse en el lugar del otro… y más que empatía, tenemos que hablar de compasión”. Como lo sabemos, el lenguaje es importante, porque cada palabra lleva un mensaje y detona algo diferente. Era válida su mirada.

Sin embargo, esa palabra me quedó sonando… “¿compasión?”

Para mí, era una palabra que relacionaba más con temas religiosos y siempre en términos de tenerle pesar a alguien. Y desde la visión organizacional, me preguntaba cómo ese “tenerle pesar a alguien” iba a funcionar.

Me puse en la tarea de buscar esta palabra y su definición precisa; una parte de esta, hablaba de identificación con los males de los demás. Me llamó la atención; fue ahí cuando todo empezó a cobrar sentido y entendí cómo se podría aplicar al mundo de los negocios.

Encontré, además, una interesante charla TED llamada “Everyday Compassion at Google” (“La compasión en el día a día en Google”) (Chade -Meng Tan). Claro, en Google la compasión ya ha sido trabajada, y me doy cuenta de que, desde esa identificación con los males de los demás, los colaboradores de esta empresa han creado y llevado a cabo diferentes iniciativas de responsabilidad social que permiten percibir la compasión, no solo como divertida, sino como rentable.

En esta charla, el término de la compasión se vuelve más interesante, debido a sus 3 componentes:

  1. Componente afectivo: “Yo siento por ti”.
  2. Componente cognitivo: “Yo te entiendo”.
  3. Componente motivacional: “Yo quiero ayudarte”.

Tales componentes, al ser vistos desde el punto de vista organizacional, nos dejan algo claro: que las personas que desarrollen compasión, podrán ser líderes de negocios altamente efectivos.

Si estos 3 componentes se traducen solo en un aspecto del desarrollo del talento, tendremos líderes preocupados, o más bien ocupados, de las personas que tienen a cargo… y todo esto gracias a que tienen compasión.

La compasión entonces, crea un sentimiento de bien común, que lleva a las personas a preocuparse por el otro y a unirse a su lucha, teniendo resultados muy efectivos dentro de los equipos de las organizaciones.

En Google dicen que la compasión inspira a sentir, a verse reflejados, pero más que todo, inspira a la colaboración, a tener iniciativa y a desarrollar la creatividad.

Los invito a ver la charla, la que además revela la fórmula secreta para apalancar la compasión dentro de una organización… les adelanto sus 3 ingredientes principales: crear una cultura dónde las personas estén apasionadas por el bien común, colaboradores con autonomía que les de libertad para pensar, y por último centrarse en el desarrollo interior y crecimiento personal, ya que todo liderazgo empieza desarrollando el carácter.

Y los dejo con una pregunta para abrir la discusión: ¿será que la palanca clave de la innovación, una palabra tan de moda en nuestros tiempos, es la compasión?