¿Quiénes son los embajadores de cultura?

06/11/2019

Hoy quiero hablar de un tema que nos parece fundamental en los procesos de transformación cultural o gestión del cambio, pero que nos llama mucho la atención porque la mayoría de las empresas lo reconoce, pero pocas lo gestionan o no lo tienen como un plan estructurado dentro de su agenda de gestión de la cultura: los embajadores de cultura. 

Empecemos definiendo quiénes son los embajadores de cultura y para esto quiero dar un significado amplio, emocional y muy sincero de lo que ellos son.  

“Un embajador de cultura es un referente de la cultura, es una persona íntegra en todo lo que hace, con actitud de servicio, y lo más importante, que refleja la vivencia de los valores/pilares de cultura en el día a día. Se preocupa por el bienestar propio, de su equipo, la compañía y los clientes. Es una persona que trabaja por ser mejor cada día, tiene la mejor actitud  para afrontar los retos. Es un líder innato. Es una persona, que simplemente, tiene la camiseta puesta, se comporta como dueño de la compañía y con su comportamiento contagia a otros a ser mejores personas cada día”.  

Los embajadores se vuelven un apoyo fundamental para áreas como talento humano, comunicaciones internas, y también para la gerencia general o presidencia. Son voceros, llevan y traen mensajes siempre con la intención de construir la cultura deseada, de mirar cómo con pequeñas acciones de ellos y sus compañeros pueden generar nuevos hábitos, rituales y formas diferentes de relacionarse, que hacen que la compañía sea cada vez más consciente de un cambio o una transformación.

Son un canal para que las acciones se lleven a todos los rincones de la compañía y ellos mismos le ponen su sello personal, porque como conocen a sus compañeros, saben de que forma es mejor “hablarles” y entregarles un mensaje.

Un embajador es capaz de decir lo que esta bien y lo que no, sin tornar un comentario o una percepción en chisme, ¿por qué? porque tienen herramientas y metodologías para abordar una conversación, para contener un mal comentario o gestionarlo de la mejor forma.

Teniendo en cuenta lo anterior, una de las características más importantes de un plan de embajadores es la entrega de herramientas y metodologías para gestionar a las personas, finalmente lo que buscamos es que cada vez tengamos más embajadores y menos detractores de la cultura: queremos ser más los que remamos para el mismo lado y estamos alineados con la cultura planteada por la compañía.

Así mismo un plan de embajadores debe tener un proceso de potencialización para que ellos se empoderen y empoderen a otros desde sus fortalezas, haciéndolos vivir un proceso donde ellos pasan por una etapa de autoobservación para poder entregarle a la compañía lo mejor de cada uno y puedan contagiar siempre desde lo positivo.

Por último, es fundamental su reconocimiento, tanto en privado como públicamente, esto hace que se sientan más motivados y por ende ser embajador no se les vuelve una tarea sino un reto, un logro, un trabajo que les aporta valor desde le personal y lo profesional.

¿Y quién define a los embajadores de cultura?

Los más interesante de este proceso es que a los embajadores de cultura los escoge la misma compañía, los compañeros, los pares, los líderes, los colaboradores, que reconocen en estas personas las características antes mencionadas.

Para terminar quiero dejarles una invitación y es identificar, definir, reconocer y gestionar los embajadores de cultura de la empresa, es una forma muy enriquecedora de gestionar la cultura, de llegar a lugares remotos y de fortalecer los comportamientos necesarios para que sean más los que se suman a la cultura deseada.