Sobrevivir, es cuestión de adaptarse al cambio

02/16/2018

“Quien sobrevive no es el más fuerte ni el más inteligente, sino el que se adapta mejor al cambio. “

Charles Darwin

En un entorno tan dinámico como el actual, se hace imprescindible aprender , desaprender y  adaptarnos cada vez más rápido a los cambios. Ahora más que nunca, las empresas se enfrentan a múltiples retos de forma simultánea que requieren de personas con una gran capacidad de adaptación a nuevas formas de trabajo, nuevos equipos y diferentes proyectos.

 

Estos cambios obligan a las organizaciones a tener en el radar nuevas competencias como son la flexibilidad y la adaptabilidad, permitiendo que las personas no tengan miedo a desaprender para aprender de nuevo; las empresas pierden el miedo a sacudir una estabilidad que lo hace que en muchos casos, es llevarnos a un estado de confort que merma capacidades y va en contravía con las necesidades del entorno. Como lo menciona Alvin Toffler en su libro La tercera ola: “la persona formada, no lo será a base de los conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento”.

 

Una persona adaptable y flexible es la que es capaz de entender y asumir situaciones diferentes a las que está acostumbrado, no se conforma con un solo punto de vista, busca alternativas diferentes, hace preguntas y es capaz de cuestionar las cosas para determinar si se actúa de una forma u otra.

Así pues, contar con líderes que desarrollen y promuevan estas dos competencias, marcará la diferencia entre generar resistencia en sus equipos o generar en ellos el deseo de involucrarse, ser parte de esa dinámica cambiante y recibir con toda la mejor actitud los retos y aprendizajes  que nos trae este entorno.

Desde nuestra experiencia como Caramelo Escaso, no ha sido ajeno el reto de trabajar con organizaciones donde el eje fundamental  de la estrategia de cultura está enfocado en movilizar hacia esta flexibilidad o apertura al cambio,  algo que vemos, no solo como una necesidad específica de la compañía de adaptarse a las nuevas realidades, sino también como una  necesidad de implicación personal para estar dispuesto y  abierto a nuevos aprendizajes.