Somos una banda: nos apasiona la música; Somos un equipo: nos mueve un propósito común

02/11/2020

Hoy quiero hablar de un tema que me apasiona mucho, del cual aprendo, no solo por ser un hobbie, sino una forma contundente de entender cómo son las relaciones en las compañías. 

Y quiero empezar con una historia: 

Un día un grupo de amigos apasionados por la música decidieron juntarse para formar una banda. “Somos amigos, no necesitamos más que esto, podemos hacerlo”. En la medida en que fue pasando el tiempo empezaron a tener diferencias por las personalidades y los gustos ¿pero, se conocían, eran amigos, verdad? 

Y fue cuando se dieron cuenta que había un motor muy fuerte que los unía, la música, superior y trascendente, que los hacía felices y los hacía sentir completos. Sin embargo, se encontraron a su vez, que detrás de ese motor había que tener unos acuerdos de comportamiento para lograr trascender las opiniones particulares y tener claridades en las reglas de juego para que la banda fuera todo un éxito. Eran amigos, pero debían verse como seres humanos con lo bueno y lo malo que esto trae.  

Una vez entendieron que debían tener unos acuerdos de comportamiento para lograr seguir con el impulso y sacar la banda adelante, decidieron tener un líder que se comprometiera en hacerlo. 

Recapitulemos: “Primero debemos tener claro los acuerdos de comportamiento, entonces ya no nos une la música solamente, es lo principal, pero hay que ajustar lo que nos puede desunir muy fácil”. Una vez superados los acuerdos de comportamiento, la música vuelve a ser la protagonista. 

Y volvamos a los acuerdos, ¿por qué son importantes?: lo que pasa típicamente es que cada uno de los miembros de la banda tiene un gusto musical, una forma de ensayar y un estilo, entonces, hay que llegar a un consenso, un consenso que los apalanque como equipo, como una sola banda, que tienen un objetivo común.

Entendiendo esto, es evidente que se van a presentar muchos problemas, pero lo que mantiene unida a la banda es esa fuerza superior: la música. 

¿Se acuerdan que dije que hubo que incorporar un líder que se encargara de los acuerdos?

 Y esto pasa porque cuando se empieza a profesionalizar la banda se dan conversaciones como: “ese lugar me gusta”, “a mi no”, “yo prefiero algo más impactante”, etc. Esto se debe llevar a un acuerdo y seguir juntos sacando adelante lo verdaderamente importante.

Es por lo anterior que la mayoría de las bandas mueren, porque se quedan en acuerdos de comportamiento, y se les olvida qué fue lo que los unió. 

Un ejemplo claro de esto fue Guns & Roses, nunca pudieron conseguir un vocalista que se acoplara a lo que ellos querían como grupo, no fue por un tema técnico, no fue porque no sabía utilizar el instrumento, esto se debió al no encontrar la persona que se acoplara con el resto de la banda, entonces ¿es un tema de amor por la música o hay algo más?, otro ejemplo es, Oasis, una banda de dos hermanos, que se disuelve porque no llegaron a acuerdos de comportamiento, musicales no había problema, y por eso la banda se acabó. 

¿No les suena algo particular con las empresas? ¿con los comportamientos? ¿por qué los equipos cumplen o no los objetivos?

Cuando tenemos claro el propósito superior, lo que nos une como compañía y más allá de un tema económico, cuando entendemos que lo que de verdad importa es el para qué, la razón para levantarnos todos los días, y sabemos poner los acuerdos para lograr las metas, los acuerdos para fortalecernos como individuos y como equipos, los acuerdos para fluir en colectivo y llegar al resultado; es ahí cuando el propósito se vuelve “magia”, sobrepasa lo transaccional y trasciende a un plano que nos llena completamente y nos hace ser felices en el lugar donde estamos. 

#CarameloEsCooltura