Storytelling para compartir conocimiento Parte 3

03/17/2017

Innumerables profesionales admirados viven de contar historias: desde los periodistas hasta los actores pasando por cualquier artista (escritores, pintores, músicos, etc.). El cine y el teatro no son más que una sucesión de historias inteligentemente construidas, el periódico y los noticiarios de televisión cuentan historias, los libros, las canciones, los proyectos, los chistes o los partidos de fútbol son historias. Y desde luego, cuando tienes un problema y pides ayuda en el trabajo, generalmente lo haces contando una historia.

Las historias son una manera muy poderosa de aprender, pero son sistemáticamente ignoradas como herramienta de aprendizaje y comunicación en el ámbito de las organizaciones. Las personas se comunican mediante el lenguaje y la forma más habitual es hacerlo mediante historias. Una organización no deja de ser una conversación permanente, es decir, un intercambio continuo de historias. Lo interesante es saber qué historias se cuentan en tú organización y quién necesitaría escucharlas en el momento adecuado No hay mejor manera de conocer una organización que escuchar las historias que se cuentan.

Las historias y la habilidad para contarlas han jugado un papel decisivo para transmitir la cultura y compartir la sabiduría durante generaciones. Claro que para contar bien una historia primero hay que haberla vivido. No tengo duda alguna de que la habilidad de contar historias es hoy en día una de las más importantes para todo aquel que necesita relacionarse con otros, empatizar y liderar. La mayoría de los directivos coincide en que la falta de alineamiento de las personas con las estrategias es una de sus mayores preocupaciones y que la tarea más importante de un directivo es motivar a las personas a alcanzar sus objetivos. Si de verdad pretendemos cambiar el ADN de las organizaciones actuales y alumbrar un nuevo tipo de empresa basada en el conocimiento y en la colaboración, necesitamos otro tipo de liderazgo y cada vez hay mayor evidencia de que las historias son un arma muy poderosa para esos líderes. Las historias son indudablemente la mejor manera de persuadir, inspirar, influir y motivar a las personas a actuar. No es casualidad que cuando se instauran regímenes dictatoriales, los contadores de historias (poetas, escritores y demás artistas) suelen ser los primeros que tratan de ser silenciados.

Parte 3 de 4.

Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria