Todo se diseña, hasta la CULTURA.

05/13/2019

Hemos tenido la oportunidad de estar en varios procesos de intervención cultural, entendiendo las compañías desde la antropología, sus comportamientos, definiendo el propósito partiendo del reto estratégico y determinado los pilares que deben promoverse para llegar hasta donde nos proponemos. 

Pero hemos tenido también la oportunidad de ver cómo un riguroso ejercicio de cultura se queda en el cajón por falta de hacerlo fácil, simple, sexy y cercano a los equipos de trabajo.

La cultura, sus rituales, principios y definición también requieren diseño, deben pasar por la misma latonería y pintura que pasa un producto cuando va a ser expuesto a millones de consumidores, un empaque espectacular, un video cautivador etc. Si bien puede que la cultura no sea expuesta a millones, tengamos en cuenta que sí será transmitida a nuestros colaboradores y que deberíamos conectar, inspirar y enamorar para que sean vendedores naturales de nuestras marcas y empresas.

Así que no solo basta con definir la cultura sino que también hay que hacer un riguroso ejercicio de volver tangible lo intangible o mejor dicho, visible lo invisible: eso no es más que saber mercadear y comunicar la cultura para volverla cercana a todos. Tenemos claro que la cultura no es cuestión de comunicarla sino de vivirla, pero no crean, si no la comunicamos de forma contundente nadie la va a entender y mucho menos van a relacionar que las cosas pasan de una u otra forma porque así de definió la cultura.

Como consejo, tómense el tiempo de entender cómo en cada compañía la cultura va a apalancar la estrategia, pero tómense aún más tiempo en diseñar la experiencia de cómo se le va a transmitir y a “tatuar en el corazón” de forma permanente a los colaboradores.

Esto implica método, presupuesto y tiempo, no podemos entregar esta gran responsabilidad solo al equipo de comunicaciones internas, pues ellos necesitan equipos multidisciplinarios que piensen en los diferentes perfiles de la organización, pero quienes más necesita son líderes con el rol de comunicadores internos.

Tener una buena historia de cultura para contar es clave para generar el voz a voz que cada compañía necesita para enamorar el talento: el que tenemos y el que vendrá, pero sirve aún más para hacer consciente que, todo lo que vivimos en el día a día hace parte de esa historia.

Esto se llama conectar el cerebro con lo que se dice, piensa y hace, porque hasta la cultura hay que diseñarla y si no ¿por qué crees que el cerebro recibe la información gráfica y visual 80 veces más que las palabras? ¿qué historia de cultura le estás contando a tu organización?.