¿Y si ponemos las cosas en su lugar? 

07/16/2019

“Buenos días Margara, hoy me levanté pensativo y quiero un cambio: por favor diseñemos un plan para transformar “esta” cultura; siento a las personas desconectadas, sin entusiasmo, no están comprometidas y no cumplen los resultados, debemos hacer algo ya mismo, esto hay que cortarlo de raíz”. 

Así llama muy temprano en la mañana Juan, el presidente de una compañía, a Margara, su directora de Talento Humano. 

“Si jefe, estoy de acuerdo, como te he contado la gente viene desmotivada a trabajar, y es fundamental emprender un plan de acción para que las cosas cambien”. 

 “Margara se me ocurre poner unas carteleras grandes que digan: contamos contigo, sin tu compromiso no podemos cumplir la MEGA que nos trazamos como compañía, queremos que sonrías y te montes como equipo, juntos lo podemos lograr. Adicional complementaría con unos correos firmados por mi motivando a la gente a hacerlo mejor. 

¿Te suena familiar esta historia? si es así te invitamos a reflexionar, pues cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia…

Y mi pregunta es: ¿Juan, cree usted que la forma de transformar la cultura es a través de carteleras o correos? ¿es de esta forma como la compañía va a lograr mayor compromiso y por ende mejores resultados? 

Y es así como a veces creemos que debemos abordar un proceso de cambio, evolución y/o transformación dejando la responsabilidad, primero al área de talento humano y segundo a afiches o carteleras que en la mayoría de los casos son pasadas por alto por los colaboradores debido al que día a día no nos permite.

Aquí podría abrir un capítulo completo sobre la nueva forma de revolucionar a través de las comunicaciones de forma que se impacte a los colaboradores como debe ser, sin tanto papel, más acción y relación, pero esto lo dejo para otro espacio. 

No deleguemos la responsabilidad de liderar a través del ejemplo, y de abordar una transformación con nuevas formas de hacer las cosas, de relacionarnos, de tener conversaciones transformadoras, de actuar. Para abordar un proceso de cultura de forma intencionada debemos ser conscientes que el primer paso lo dan los líderes con su ejemplo, con su forma de relacionarse, de ser, hacer y parecer. 

Para lograr que un proceso de transformación sea exitoso, es fundamental implementar nuevas acciones, rituales que demuestren que sí están pasando cosas, que no solo es un discurso acompañado de frases y palabras bien intencionadas, pero que quedan solo escritas en papel. Recuerden que el Power Point puede con todo, y es acá donde podemos decir que un proceso de transformación cultural es exitoso cuando la coherencia en lo que se dice y hace es el principal indicador. 

Poner carteleras bonitas, rompetráficos llamativos, habladores, entre otros, es relevante cuando tienen como objetivo reforzar  mensajes contundentes que se evidencian en las acciones, sobre todo de los líderes en el día a día. Como consejo, no gastemos energía con “pañitos de agua tibia” para mitigar una oportunidad que debe ser resuelta, sino que busquemos las oportunidades para actuar y demostrar la coherencia entre el mensaje y las acciones del día a día.