“Yo no renuncio a una empresa, renuncio a un jefe”

03/22/2019

Hace algunos días leí un artículo que me llamó la atención porque habla de un tema que nos apasiona y es el de tener un buen jefe en nuestra vida laboral, donde pasamos el 70% de nuestro tiempo.

Cuando decimos que  en un proceso de transformación cultural las organizaciones no se transforman sino que se transforman las personas, es porque detrás de esa “gran empresa” hay un grupo de seres humanos que se encargan que esta exista. En este orden de ideas, una empresa es el comportamiento colectivo de sus colaboradores y sobre todo de quienes la lideran.

Es por esto que no renunciamos a las empresas, sino a los jefes, porque estos permiten o no el desarrollo y empoderamiento de los colaboradores para lograr los retos del equipo y por ende, los retos de la compañía.

Hablemos entonces del impacto del jefe en el día a día…

Cuando trabajamos, siempre queremos encontrar jefes que nos empoderen, que crean en nosotros, que respeten nuestros puntos en común y nuestras diferencias, que nos conozcan, que nos traten bien, que nos retroalimenten, que nos lleven a ser una mejor persona cada día.

Es por esto que los jefes son la causa de hasta un 70% de la variación en el engagement del colaborador y si la experiencia de este con su jefe es negativa, estos niveles disminuyen notablemente, generando problemas en los resultados y la productividad.

Entonces la pregunta es  ¿qué tipo de jefe soy y que tipo de jefe me gustaría tener?

Considero que todos quisiéramos jefes buenos,  y así mismo que nos recuerden por ser buenos jefes. Y es que esta misión es de construcción día a día y de ser conscientes que como jefes tenemos la responsabilidad de siempre dar la milla de más porque nuestro impacto es crucial para lo que pase en la empresa.

“Colaboradores que califican a sus jefes como excelentes son 5 veces más comprometidos que los que los califican negativamente”

Cuando haya una vacante en la empresa para ocupar un cargo de jefe, la pregunta debe ser: “soy bueno en lo que hago técnicamente, pero, ¿tengo las competencias para ser un jefe? ¿soy un desarrollador de personas para entender que de mi depende que otras personas lleguen a ser mejores que yo? ¿tengo la capacidad para equilibrar las relaciones y los resultados?

Y me remito a un texto interesante que dice Alfonso Aza Jácome, profesor de Inalde Bussines Review: “ Los jefes que recordamos nos dan espacio para crecer y generan oportunidades de ascenso, no son celosos del éxito de sus subalternos; todo lo contrario, porque saben que crecen con sus colaboradores. Les gusta rodearse de personas con más talento que ellos mismos (…) un buen jefe inspira a los demás a llegar lo más lejos posible. Por eso, un buen jefe tiene la grandeza de empoderar a sus subalternos para convertirlos en auténticos líderes que un día ocuparán su puesto”.

“Es mejor tener un buen jefe en una empresa mediocre que trabajar en una gran empresa con un mal jefe”.

Para terminar los invito a trabajar en lugares donde sus jefes los lleven a vivir una experiencia inolvidable, porque más allá de recibir un pago mensual, es estar tranquilos trabajando con personas que te hacen sentir bien, te empoderan, te respetan tu vida personal y lo más importante, te permiten crecer como persona y como profesional; si un jefe no te acompaña en este camino, déjame decirte que estas perdiendo el tiempo, perdiendo la vida.

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