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Propósito, el faro que nos guía en la cultura


La cultura es el alma de las compañías, es la esencia, lo que define su identidad y personalidad, lo que incide en sus acciones y lo que determina cómo interactúan y se relacionan sus colaboradores. Y dentro de este ecosistema que denominamos compañías, hemos entendido que en el corazón de una cultura sólida se encuentra el propósito, esa luz clara y fuerte que deberían conocer y vivir todos los miembros de la organización.


Aún en muchos lugares se tiene la idea errónea de que el propósito es solo una declaración elegante y romántica que adorna las narrativas y mensajes de la empresa, y es claro que el propósito es mucho más que eso, el propósito es una brújula que orienta a la organización a la consecución de sus metas y el diseño de su cultura deseada.


“Cuando hablamos de propósito hablamos de una razón trascendente que genera un comportamiento, un propósito es la razón profunda, la más fuerte, la más real, es la razón detrás de todas las razones.” (Libro Amarillo de Caramelo Escaso “10 décadas por la Cooltura”)


En este artículo, queremos aterrizar la importancia de tener un propósito claro en las organizaciones y cómo su ausencia podría tener consecuencias negativas en la compañía. Hemos identificado 3 ventajas, 3 desventajas, 4 puntos clave y 3 tips que debemos tener en cuenta, que se pueden ver y sentir en las organizaciones a la hora de tener o no tener un propósito claro que en el día a día conozcan y vivan todos los miembros de la compañía:


Lo importante que es tener un propósito claro:

  • Orientación estratégica: un propósito claro y sólido funciona como un faro que guía las decisiones estratégicas de la compañía. El propósito define la dirección en la que la empresa desea avanzar y ayuda a los colaboradores a alinear sus esfuerzos para lograr los objetivos comunes, esto claramente conduce a una mayor coherencia en la toma de decisiones y evita el desgaste y pérdida de recursos (financieros, tiempo, humanos).

  • Motivación y compromiso: todos los colaboradores van a encontrarle un gran sentido a su trabajo, pues se sentirán parte de la compañía, parte de algo más grande. Un propósito inspirador en el trabajo conecta emocionalmente a los miembros de cada equipo con su propósito individual y, con la misión de la compañía. Ojo, cuando los empleados se sienten comprometidos y parte de la organización, aumenta su nivel de motivación y compromiso para dar lo mejor de sí mismos. Cuando los empleados se sienten comprometidos, la productividad y la creatividad aumenta y florece.

  • Cohesión cultural: un propósito claro y compartido une a las personas bajo un objetivo común. Cuando todos entienden, abrazan y viven la razón fundamental por la que la organización existe y se mantiene, se crea un sentido de comunidad y unidad. Esto fortalece los lazos entre los empleados, promoviendo una cultura colaborativa, amigable, sólida y constante.


Cuando carecemos de un propósito puede pasar que tengamos:

  • Falta de dirección: sin un propósito claro, las organizaciones pueden perderse en la montaña de tareas y fragmentar y dejar a la mitad el cumplimiento de sus objetivos. La falta de una guía estratégica puede resultar en un limbo organizacional, donde los esfuerzos no convergen hacia metas concretas.

  • Desconexión emocional: la ausencia de un propósito fuerte puede hacer que los colaboradores se sientan desconectados de su trabajo y de la empresa en sí. Esto puede llevar a una disminución en la moral y al aumento de la rotación personal, lo que a su vez afecta la estabilidad y la cultura organizacional.

  • Inconsistencia en la cultura: una cultura sin un propósito claro puede volverse difusa y desequilibrada. Los empleados podrían tener diferentes interpretaciones de lo que es y, como resultado, se pueden desarrollar subculturas que en muchos casos podrían ser contraproducentes e ir en contra de los pilares de la organización.


El camino hacia una cultura que esté guiada por el propósito debe tener claro:

  • Definición clara del propósito: las compañías deben definir su propósito de manera clara y concisa. Debe ser una declaración inspiradora que refleje la razón de ser de la empresa y su contribución e impacto en el mundo.

  • Comunicación constante y asertiva: el propósito debe comunicarse en todos los niveles de la organización, desde la alta dirección hasta los empleados de primera línea u operaciones. La repetición constante y entendimiento del propósito asegura que todos interioricen y comprendan la misión.

  • Integración de la estrategia: el propósito debe estar completamente alineado con la estrategia de la empresa. Cada decisión, desde la planificación hasta la implementación, debe estar en línea con el propósito para garantizar la coherencia.

  • Reconocimiento y celebración: los logros y éxitos alcanzados que estén en línea con el propósito de la organización deben ser reconocidos y celebrados. Esto refuerza la conexión y alineación entre el trabajo y el propósito, impulsando la motivación y el compromiso.


Por último, 3 tips que debes conocer para que tu propósito sea una realidad:

  • Una declaración de propósito debería ser corta en longitud, pero ancha en visión. Hay que hacerlo sencillo para que los colaboradores puedan recordarlo y utilizarlo como guía en sus acciones diarias.

  • Según cifras de Bain & Company, las organizaciones movidas por un propósito tienen mejores resultados: el 89% obtiene gran satisfacción de sus colaboradores y el 85% posee mejore recomendación de sus clientes.

  • En una declaración de la filosofía de la empresa, el propósito es un grito de batalla inspirador, una expresión que motiva, generando mayor compromiso de los colaboradores, productividad, lealtad, sentido colaborativo y menor rotación.


En última instancia, un propósito claro y compartido es uno de los pilares fundamentales de una cultura sólida, potente y efectiva. Dirige a la organización a la consecución de sus objetivos y permite a los empleados encontrar significados en su trabajo diario. La ausencia de un propósito puede tener efectos perjudiciales en la dirección, cultura y cohesión de una organización. Para construir una cultura potente, que sea una verdadera ventaja competitiva y que sea la cultura que como empresa desean, es esencial abrazar y comunicar un propósito auténtico que inspire y guíe a todos en ese viaje hacia el éxito.



Por:

Caramelo Escaso


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