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Lo quiero, pero... ¿es lo que necesito?


Desde pequeños, muchos de nosotros soñábamos con un cuarto lleno de juguetes, los de tendencia, los últimos que habían salido en el mercado, con los que pudiéramos jugar todo el día, lo importante era que entre más juguetes teníamos mucho mejor nos sentíamos. Ante esos deseos de quererlo todo, los papás en su infinita sabiduría nos daban una gran lección, con su respuesta de: lo quieres… pero ¿verdaderamente lo necesitas?, y ese es precisamente el aprendizaje que queremos traer hoy al mundo de la cultura organizacional.


Acompañando a diferentes empresas con los proyectos de transformación cultural, hemos escuchado la frase: “Lo que queremos con este proceso es… “ y esa frase la complementan con un sin fin de deseos, acciones o estrategias, que para ellos lograrán resolver los desafíos que se presentan en sus compañías y, cuando damos inicio a esas sesiones de entendimiento, conversaciones e inmersión para comprender qué es lo que realmente está ocurriendo, nos damos cuenta que lo que quieren no es lo que necesitan.


Que los seres humanos nos antojemos de cosas que tal vez no necesitamos es más común de lo que pensamos y, a las empresas les pasa exactamente igual con su cultura, tienen muy claro que quieren pero no tienen tan claro qué es lo que necesitan, lo que deben hacer y si eso que quieren le apunta al cumplimiento de sus objetivos.


La mayoría de las empresas quieren:

  • Una Cultura sana en la que todos se sientan cómodos y orgullosos de pertenecer. Una cultura que apalanque los resultados y los lleve a otro nivel.

  • Indicadores al 100% en cumplimiento, resultados milagrosos en donde se muestre que todo está bien, que todo dentro de la organización está funcionando perfecto.

  • Que sus colaboradores se sientan parte y sean felices en cada momento que pasan dentro de su compañía, pero que también rindan de la misma manera y cumplan con las metas y presupuestos.

  • Que los líderes y equipos de trabajo se entiendan bien, que las relaciones interpersonales entre todos fluyan y sean cordiales, sinceras y respetuosas.

  • Que los números crezcan, la utilidad aumente y la productividad sea alta. Llegar a niveles más grandes y escalar el negocio.

  • Ver resultados inmediatos y que cualquier estrategia o acción que se implemente sea exitosa en el menor tiempo posible.


pero hemos descubierto que pocas compañías están dispuestas a:


  • Entender qué es lo que está pasando adentro, conocer de qué está hablando la gente en los pasillos y tocar esas fibras y brechas que están generando incomodidad y malestar.

  • Aceptar que para llegar a esos indicadores verdes y con cumplimiento al 100% debemos entender los indicadores que están en rojo generando alerta. Dándonos cuenta que estos indicadores en rojo pueden ser una gran oportunidad de hacerle frente a esos aspectos que no están bajo nuestro control.

  • Comprender que para que los empleados se sientan parte y feliz, primero deben estar bien con ellos mismos, auto conocerse y hacerse cargo de sus emociones y sentimientos. Si no estamos bien con nosotros mismos, no podremos estar bien con los demás.

  • Invertir tiempo para conversar, separar espacios para tomarse un café para hablar de esas cosas que en el día a día se están presentando. Habilitar espacios, rituales y símbolos que conecten a las personas más allá de los roles y tareas.

  • Incomodarse para permitirse ver desde otros ángulos los caminos que nos permiten avanzar y crecer. Esto incluye tener conversaciones incómodas y de valor, esforzarse, saber escuchar y decir las cosas que se sienten y piensan.

  • Tomarse el tiempo para invertir en la construcción de nuevos hábitos, rituales y momentos que nos permitan fortalecernos como equipo y compañía y ser sostenibles en el tiempo.


De todo esto nos quedan 3 grandes reflexiones que queremos poner sobre la mesa y compartir con ustedes:


  1. Los procesos de cultura organizacional en las compañías no siempre se tienen identificados en el mapa como una necesidad, pero son importantes y vitales para lograr conectar a las personas con el propósito, la estrategia y los objetivos.

  2. Los temas de liderazgo no siempre llegan en el momento oportuno, porque siempre estamos full de trabajo y muchas veces nuestra respuesta es: “ahora eso no es una prioridad para el negocio”, pero son tan necesarios para entender y afrontar las coyunturas y desafíos que se presentan en la organización.

  3. Los procesos de cambio no siempre se disfrutan de la manera que uno quisiera, pero son altamente necesarios para acompañar a las personas a mitigar riesgos, entender que el cambio es algo común que nos acompaña todo el tiempo.


A veces necesitamos ocuparnos y hacerle frente a esas situaciones que nos generan inseguridad e incomodidad, pero cuando nos paramos ante esos “terremotos” es que descubrimos e identificamos las razones y acciones que al final del camino nos van a llevar al siguiente nivel. Recuerda que con las piedras que nos encontramos en el camino podemos construir grandes castillos y, no siempre lo que queremos es lo que realmente necesitamos.


Por:

Caramelo Escaso



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